Reseña del libro "PROBLEMAS ACTUALES DE MORAL 4 ETICA Y POLITICA"
Tarde te he amado, ¡oh Bondad!, tan antigua y tan nueva, tarde te he amado. Estabas conmigo, y yo estaba fuera. Aquí es donde yo te buscaba y me dirigía, deforme, sobre estas cosas bellas que Tú has hecho. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo, detenido lejos
de Ti por esas cosas que nada serían si no estuvieran en Ti. Tú me has llamado, y tu grito ha forzado mi seguridad; Tú has brillado y tu luz ha iluminado mi ceguera; Tú has exalado tu perfume y he aquí que tras de Ti, yo respiro. Te he gustado y tengo hambre de Ti, sed de Ti. Tú me has tocado y ardo por la paz que Tú me das». S. Agustín, Las confesiones «Enséñame a buscarte, oh Dios, y muéstrame a mí que te busco; porque yo no puedo buscarte si Tú no me instruyes, y no puedo encontrarte, si Tú no te muestras a mí». S. Anselmo, Proslogion Nadie ha visto a Dios, pero los hombres, desde que aparece el «homo sapiens» hasta ahora, se han ocupado de Dios. Es cierto que con la llamada modernidad irrumpe en la historia un tipo de hombre, ateo, que niega la existencia de Dios y hasta se despreocupa de él. Pero la conciencia de Dios rebrota una y mil veces después de las crisis y los hombres terminan por reconocer que no se puede impunemente marginar a Dios, como dice el profeta Isaías: «No os contentáis con alienar a los hombres, sino que pretendéis también alienar a Dios» (Is 7, 13). «¿Existe Dios? Y, por extensión: ¿quién es Dios?... ¿Sí a Dios? Hace tiempo que para muchos cristianos ya no es evidente. ¿No a Dios? Para muchos creyentes tampoco lo es. ¿Sí o no? Muchos entre creer y no creer están perplejos, indecisos,
escépticos. Dudan de su fe, pero también dudan de su duda. Otros muchos están orgullosos de sus propias dudas. Pero el anhelo de
certeza permanece. ¿Certeza? Sean católicos, protestantes u ortodoxos, sean cristianos o judíos, creyentes o ateos,