Reseña del libro "Minimosca"
Minimosca es un acontecimiento en la literatura hispanoamericana. Esta novela, que Gustavo Faverón entrega seis años después de la aclamada Vivir abajo, cruza el umbral de la novela total y la antinovela hacia una nueva forma de ficción y metaficción que, sin duda, marcará las décadas futuras. Los innumerables relatos que componen Minimosca cubren más de un siglo de la historia de Europa y las Américas: las guerras mundiales, el Holocausto, los Balcanes, el arte de vanguardia en Francia y los Estados Unidos, las dictaduras de América Latina, el Perú de Sendero Luminoso, la confusión contemporánea ante el horror de la verdad y la seducción de la mentira. Como unas Mil y una noches contadas por infinitas Sherezades, Minimosca es una máquina proliferante que se alimenta del cuento de horror, el delirio de lo fantástico, el humor de lo maravilloso, la filosofía de la derrota y la sonrisa oscura del realismo. Sus personajes –mujeres sobrevivientes, boxeadores enloquecidos, padres devoradores, prófugos, exiliados, migrantes clandestinos y psicópatas desdoblados, además de avatares tragicómicos de Stephen King, Marcel Duchamp, Allen Ginsberg, Georgette Phillipart o César Vallejo– están marcados ominosamente por la insania, el absurdo y el pánico de perderlo todo, pero también, y fundamentalmente, por la fe, la esperanza, el amor y la amistad hasta las últimas consecuencias. Escrita bajo la sombra de la Torre de Babel y el influjo de Borges, Burton y Cervantes, Minimosca es, más que una novela o muchas novelas entretejidas, una experiencia vital que lectoras y lectores recordarán para siempre como parte de sus propias vidas.