Reseña del libro "Los Pinos"
Los cuentos reunidos en estas páginas fueron zurcidos con el hilo singular e hipnotizante con el que Damián Ripetta une cada historia al tapiz de Los Pinos, un barrio que brota desde el suelo fértil de la esperanza y que, confrontando a la desesperación, busca dibujar sus fronteras. Esas que, cuando aparecen en los mapas y catastros de los municipios, garantizan servicios tan burgueses como agua potable,
luz eléctrica y cloacas.
Este libro invita a rescatar del polvo las utopías, a agotar las posibilidades con la fuerza bruta de quienes se acostumbraron a recibir el primer golpe y correr a salvar las cosas cuando caen las primeras gotas de lluvia. Es un convite a borronear y sortear los márgenes que la imaginación y la destreza irónica de Ripetta traspasa, reuniendo a los protagonistas de Los Pinos en un territorio rebelde y sin bordes.
Profundamente humanos, con la mierda al cuello, atravesados a los tiros por lo delirante y lo místico, interpelados por la cotidianeidad cruel de lo indignante edulcorado por lo tierno, con el espontaneísmo del gol de un picadito metido en el bolsillo y la conciencia de lo atroz y lo urgente, los habitantes de Los Pinos se funden deseosos en el fervor de la lucha. Organizados y contradictorios, batallan contra
funcionarios adictos al sobre, punteros mafiosos, caudillos y caciques, santos, divinidades, policías, gendarmes y las propias inseguridades, en la puja corrupta y violenta por cementar, tanto los cimientos para construir un potencial como, y sobre todo, para sobrevivirse a sí mismos.
Esa es la lucha de los habitantes de la toma y acaso la de Damián Ripetta que, para dibujarle fronteras a Los Pinos, desde su primer libro, extingue con inteligencia y sensibilidad la línea imaginaria que separa la pelea por la dignidad de la inevitable costumbre militante de jugarse entero y hasta la última de las palabras.