Reseña del libro "LO QUE ARDE BAJO LA PIEL"
"Lo que arde bajo la piel" es un thriller psicológico y emocional que nace donde termina el silencio. Una novela sobre lo que recuerda el cuerpo cuando la memoria se quiebra, sobre las heridas que no cicatrizan y sobre aquello que se esconde detrás de un suicidio que nunca fue tan simple como parecía.
Todo comienza una madrugada de lluvia, en Plazaola. Bajo un fresno centenario, aparece el cuerpo de Iñaki Cortázar, profesor de Argi Berri. El pueblo despierta con la noticia y respira intranquilo, como si una sombra se hubiera instalado con ellos. Se dice que se quitó la vida. Se dice que no dejó carta. Se dice que es mejor no remover el pasado.
Pero la inspectora Ochoa, recién trasladada al valle, sabe reconocer cuando muerte es demasiado pulcra para ser verdad. La escena está demasiado ordenada. El nudo que sostiene el cuerpo es perfecto, de manual. La cuerda parece preparada con antelación. Y una serie de detalles -huellas, marcas en la corteza, sangre que no coincide con el patrón de la corteza- hablan de otras cosa: alguien estuvo allí después de la muerte.
Mientras el forense recoge muestras y el equipo científico trabaja, Ochoa avanza en silencio, sin compañeros, sin la confianza del pueblo, sin más arma que la lógica.
La novela teje tres hilos: la investigación, el pasado y la culpa. Cada uno avanza sin necesidad de grandes alardes, con una prosa contenida, íntima y afilada. "Lo que arde bajo la piel" es un thriller sin explosiones, sin persecuciones, sin héroes infalibles.
Es una historia de cuerpos que hablan cuando la boca no puede, de manos que tiemblan al ver una fotografía, de familias rotas que intentan seguir respirando.