Reseña del libro "LA ESTANDARIZACIÓN ORTOGRÁFICA DEL QUICHUA ECUATORIANO"
En el Ecuador existe una población que se ha definido como perteneciente a la cultura quichua que sobrepasa las setecientas mil personas, según datos del censo de 2010. Este dato no es muy preciso debido a la forma ambigua de la pregunta del censo y a la diglosia existente en la sociedad ecuatoriana. Sin embargo, a nivel oficial es el único dato existente En el siglo XX, a partir de la década de 1920, casi en forma clandestina, algunas comunidades comenzaron a organizarse bajo la modalidad de sindicatos por el acceso a la tierra. El caso del proceso organizativo de Dolores Cacuango en la zona de Cayambe (prov. Pichincha) incluyó también la mplementación de la educación bilingüe propia en cuatro comunidades.4 Este proceso educativo se desarrolló entre 1945 y 1963. Es la primera vez que los indígenas comienzan a escribir su lengua, pues anteriormente solo los religiosos y algunos intelectuales habían escrito en quichua.
Luego surgieron algunos procesos de educación bilingüe donde se empleó el quichua como lengua escrita. En esas circunstancias, la estandarización de su escritura representaba un desafío debido a que en el quichua, al igual que en cualquier lengua, existen variaciones dialectales y las instituciones que promovían la educación en quichua tuvieron políticas distintas frente a la escritura de la lengua. Además, los hablantes de la lengua, durante más de cuatro siglos, habían perdido contactos sostenidos entre sí, con lo cual en cada lugar el habla tuvo su propia evolución. El 30 de enero de 1953 inició sus actividades en el Ecuador el ILV, previa la firma de un convenio el 1 de septiembre de 1952, el cual duró hasta el 22 de mayo de 1981. Aunque este instituto trabajó en muy pocas comunidades con educación quichua, tuvo mucha influencia en sectores de religión evangélica, debido a su política de traducir la Biblia empleando las hablas locales y la escritura similar a la del castellano. Entre 1960 y 1978 otras instituciones religiosas y de desarrollo organizaron procesos locales de alfabetización en quichua. Pero, las diferentes instituciones que intervinieron en las comunidades indígenas tenían
su propia ideología y sus intereses particulares que se exteriorizaron al momento de plantearse el proceso educativo. En un contexto así, podía consolidarse una política de escribir la lengua, o para dividir a la población y dominarla, o para facilitar la unidad de sus hablantes. Estos procesos no son neutros ni solo de técnica lingüística, son hechos políticos que pueden servir para empoderar a los pueblos o ser herramientas al servicio de los grupos de poder. Por otra parte, se tiene que considerar que a nivel de los actores sociales de los mismos pueblos indígenas también había y hay distintos intereses