Reseña del libro "El otro lado del ayer"
Rosamaría Roffiel compromete de nuevo a sus lectores con un asunto crucial en términos personales y sociales que, sin embargo, se mantiene oculto, silenciado. Si en Amora, su primera novela (1989), Rosamaría devela el amor lésbico despojándolo de estereotipos y prejuicios, en El otro lado del ayer desgrana las implicaciones del abuso sexual a niñas y niños perpetrado por adultos que traicionan la confianza de las criaturas más vulnerables de nuestra especie.
El tono íntimo y directo de la narración, como de plática entre amigas, convoca a un inmediato acercamiento afectivo con la protagonista. Imposible no estremecerse con ella ante la conducta atroz de un tío con quien comparte mesa y paseos. ¿Y cómo acomodar la aceptación tácita de la madre, quien minimiza el dolor infantil en aras de mantener intacta la unidad familiar?
Pero la autora no sólo escribe para sacudir emotivamente a sus lectores, su vocación feminista la encamina a sembrar reflexiones. Por ello, elige una voz que relata los hechos desde la madurez de una mujer que busca rescatarse a sí misma como sobreviviente. Los sucesos autobiográficos, mezclados con toques de ficción, dan cuenta del complejo proceso que ha de recorrer María para dejar atrás la carga de confusión y desgarramiento de una infancia violentada, a la que, sin embargo, no le faltan las vivencias cargadas de amor y risas. Los recuerdos oscuros se alternan con la luminosidad de las abuelas que leen fábulas y cuentos maravillosos, de los hermanos y primos siempre dispuestos al juego, de los viajes a Veracruz con los merengues de las cuatro de la tarde y los domingos en la playa.
La autora cuida así el tono medio que desea para su narración, sin por ello atenuar las marcas adversas que el abuso y el desentendimiento familiar dejan en la protagonista. María "lesbiana desde que tiene memoria" buscará, sin darse cuenta, mujeres que optan por favorecer a un hombre, antes que entregarse al amor que ella les ofrece. Secuela del abuso sufrido y un reto que deberá vencer para volver a amar.
La novela da cuenta de todo lo mencionado, pero en su núcleo se encuentra el proceso de sanación. Sostenida por el grupo de amigas, las terapias, la escritura y la espiritualidad, María va siendo capaz de confrontar el pasado y construir para sí una existencia plena, en la cual el amor entre mujeres cobra una nueva dimensión.